A veces me da por escribir mis delirios de irrealidad, blog de narrativa y algo semejante a poesía.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Mirarme al espejo
jueves, 30 de noviembre de 2017
Noches en verso
domingo, 5 de noviembre de 2017
Vuelta a Matrix
Llorar por costumbre, más que por necesidad.
Enjuagarse las lágrimas, secarlas en libros, rasparse los párpados con el papel escrito.
No ser capaz de sentir más, ni una mísera gota de agua, cascada, géiser o tormenta tropical.
Tapar los golpes con la ficción, fingir como para ganar un Óscar a la mejor interpretación.
Sonreír por protocolo, maldecir solo por dentro de una mente desierta de raciocinio y ahora también de ingenio.
Bang. Un único disparo. Cargado de palabras hirientes. Primer corazón roto, dicen que el que más duele.
No poder restaurarlo. Ni con tiritas de frases cortas, ni con vendas de textos largos, cargados de éxtasis o de algo llamado talento.
Bloqueo de mente, bloqueo de autor, es posible que el disparo haya bloqueado mi imaginación.
Bloqueo total. Lo ha conseguido, me ha convertido en una más.
Sin palabras, solo soy una persona normal. Me viene grande el término de incomprendida, he perdido la originalidad.
Me despido de este mundo, entro en Matrix, ahora sigo la corriente, y abrazo la banalidad.
lunes, 23 de octubre de 2017
Censuradora de sonrisas
viernes, 6 de octubre de 2017
Narcicista
manchada,
martes, 26 de septiembre de 2017
Una más
Quizá sean solo paranoias mías, pero ultimamente siento que el tiempo pasa más rápido de lo normal, si no lo pierdo yo más de lo habitual.
¿Qué fue de esa niña que anteponía el cine a su vida?
La que se veía de 3 a 8 películas al día. Incluso cuando no podía. Ya fuera por falta de tiempo o por puro agotamiento, su cabeza hacía las veces de sala de proyección, sus idas de olla llenaban las horas muertas de su rutina y era el cine clásico, indie o de autor lo que la salvaba de caer en la monotonía.
¿Qué fue de aquella niña que escribía
todo aquello en lo que creía?
¿Habrá madurado?
¿O simplemente se habrá cansado
de nadar a contracorriente
y mandar a la mierda a la gente
que antes le era indiferente?
¿Habrá tirado sus sueños al mar
y se habrá convertido en una más?
¿Otra niña tonta a la que aguantar?
Espero que no sea verdad,
que este no sea más que otro de sus sueños
o delirios de irrealidad.
Pues como dijo hace tiempo,
si hay algo que escasea en esta sociedad
es la gente original.
Porque ser diferente es especial
y muy aburrido llevar una vida normal.
Deberíamos olvidar
los límites de lo impuesto como correcto
o al menos dejar de copiar
y hacer aquello que el corazón nos grita que debemos
lo que nuestro cerebro decide ignorar,
mientras nuestra imaginación se esfuerza por escuchar.
Dejemos en paz al resto
de órganos,
que pretenden "abrirnos los ojos",
cerrando las persianas a los sueños.
La niña hizo oídos sordos. Han cosido sus ojos. Ha tirado sus sueños al mar. Ya es una más, otra niña tonta a la que aguantar.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Me llaman Murphy
jueves, 14 de septiembre de 2017
Hoja en blanco
sábado, 12 de agosto de 2017
Incomprendida

domingo, 6 de agosto de 2017
Huí.
Lo admito, me asusté,
me cagué por la pata baja,
lo hice a conciencia,
fui cobarde y huí,
ahora no puedo negarlo,
pero tampoco aceptarlo.
Lloré, no me quedó otra,
las lagrimas surgieron,
sin venir a cuento,
sin yo pretenderlo,
mis ojos se humedecieron,
y pronto mis mejillas también lo hicieron.
Salí corriendo,
como una niña pequeña, ridiculizada, derrotada, intentando escapar,
perderla de vista,
darle esquinazo,
Ignorando la realidad,
sumiéndome en una oscuridad ficticia, a modo de autodefensa.
Ni siquiera llegué a huir de sus ofensas,
empecé a correr antes de que todo ocurriera,
anteponiendome a lo que pudiese pasar;
porque ya estoy acostumbrada a esta sociedad.
Caí, pero lo hice mucho antes de empezar a correr.
Antes de asustarme,
y por supuesto mucho antes de que mis ojos decidiesen que el sol no merecía ser de agosto el protagonista,
que era un bonito día para nublarme la vista.
Hace años que vendí mi alma al diablo,
cuando mi corazón parecía haberse roto en mil pedazos,
y las ganas de vivir se confundieron con las de morir,
cuando mi cuerpo solo se esforzaba por subsistir.
Lo cierto es que huí,
de sus juicios insustanciales,
de sus miradas triviales,
y de mi actitud pusilánime.
Lo admito, salí corriendo,
pero ahora lo pienso,
y no me arrepiento.
Es mejor ver pasar el tiempo corriendo,
que con gente que solo te provoca sufrimiento.






