Hará cosa de un mes,
las calles de Madrid
empezaron a olerme a pesadilla.
Era una sensación muy extraña
De un momento a otro,
un resumen muy preciso
de los que fueron
mis terrores durante años,
resucitan
con la misma fuerza
recreados en mi mente.
El hombre del saco,
mi cuerpo en llamas
O un imbécil
con las manos demasiado largas.
Es cuestión de un par de segundos
Revivo
el insomnio
de mis peores malas noches.
Solo yo.
Sola en ese instante.
No sé
si será culpa mía
por forzar
la intensidad.
Un pretexto de la creatividad.
Tal vez haya conseguido
sentir de verdad.
Puede que la vida esté probando mi aguante
Quizás solo pretenda asustarme.
No puedo jugársela al destino
Ni seguir tirando fichas a Caronte
Debería volver a lo de antes
Limitarme a sonreír
Fingir que estoy feliz
a cada instante.
Y olvidarte.
Porque gracias a ti escribo
Me deprimo,
tengo pesadillas
Y dirijo dramas reflexivos
como Linklater.
Puedo soportar mis pequeños desvíos mentales.
Cuando deje de tener sueños por la calle,
sabré que mis musas han muerto
y no me quedarán suficientes razones
por las que cumplir instantes.
las calles de Madrid
empezaron a olerme a pesadilla.
Era una sensación muy extraña
De un momento a otro,
un resumen muy preciso
de los que fueron
mis terrores durante años,
resucitan
con la misma fuerza
recreados en mi mente.
El hombre del saco,
mi cuerpo en llamas
O un imbécil
con las manos demasiado largas.
Es cuestión de un par de segundos
Revivo
el insomnio
de mis peores malas noches.
Solo yo.
Sola en ese instante.
No sé
si será culpa mía
por forzar
la intensidad.
Un pretexto de la creatividad.
Tal vez haya conseguido
sentir de verdad.
Puede que la vida esté probando mi aguante
Quizás solo pretenda asustarme.
No puedo jugársela al destino
Ni seguir tirando fichas a Caronte
Debería volver a lo de antes
Limitarme a sonreír
Fingir que estoy feliz
a cada instante.
Y olvidarte.
Porque gracias a ti escribo
Me deprimo,
tengo pesadillas
Y dirijo dramas reflexivos
como Linklater.
Puedo soportar mis pequeños desvíos mentales.
Cuando deje de tener sueños por la calle,
sabré que mis musas han muerto
y no me quedarán suficientes razones
por las que cumplir instantes.