domingo, 8 de julio de 2018

Pesadilla

Hará cosa de un mes,
las calles de Madrid 
empezaron a olerme a pesadilla.

Era una sensación muy extraña

De un momento a otro, 
un resumen muy preciso
de los que fueron 
mis terrores durante años,
resucitan
con la misma fuerza
recreados en mi mente.

El hombre del saco, 
mi cuerpo en llamas
O un imbécil 
con las manos demasiado largas.

Es cuestión de un par de segundos
Revivo 
el insomnio 
de mis peores malas noches.

Solo yo.
Sola en ese instante.

No sé 
si será culpa mía
por forzar 
la intensidad.

Un pretexto de la creatividad.

Tal vez haya conseguido 
sentir de verdad.

Puede que la vida esté probando mi aguante

Quizás solo pretenda asustarme.

No puedo jugársela al destino

Ni seguir tirando fichas a Caronte

Debería volver a lo de antes

Limitarme a sonreír

Fingir que estoy feliz 
a cada instante.

Y olvidarte.

Porque gracias a ti escribo

Me deprimo,

tengo pesadillas

Y dirijo dramas reflexivos 
como Linklater.

Puedo soportar mis pequeños desvíos mentales. 

Cuando deje de tener sueños por la calle, 
sabré que mis musas han muerto 
y no me quedarán suficientes razones
por las que cumplir instantes.

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